Desde el primer Adán que vió la
noche
Y el día y la figura de su mano fabularon los hombres
y figuran
En piedra, o en metal o en pergamino
Cuanto vió la tierra o plasmaron el sueño
Aquí está su labor: la biblioteca.
Dicen que los volúmenes que abarca
Dejan atrás la urbe de los astros
O de la arena del desierto.
Jorge Luis Borges. Alejandria
Ebook: ¿se acabaron los
libros?
El ebook (libro electrónico), es la versión
digital de un libro impreso, que ha sido diseñada para
su distribución y comercialización en internet.
Se descarga automáticamente sobre nuestro ordenador personal,
a través de un programa específico de lectura,
y mediante un sistema de compra segura que respeta la confidencialidad
de los datos y los derechos de autor. Su formato y diseño
están pensados para su lectura desde la pantalla de un
ordenador y posee una estructura flexible que permite insertar
notas, subrayados, cambiar el tipo y tamaño de letra,
la forma de las paginas…
Con objeto de proteger los derechos de autor, el ebook dispone
de un sistema interno de encriptación informática,
que permite la protección de los contenidos y evita su
copia e impresión sin autorización de los propietarios.
Además, este sistema garantiza al comprador que ha adquirido
un ebook, unos determinados derechos de uso.
Un ebook hace posible disfrutar de una serie
de propiedades que el libro en papel no permite. Algunas de
ellas derivan de su fácil y cómoda distribución
en internet, su bajo coste de producción, su alta portabilidad,
permitiendo incluir múltiples obras en un solo ordenador,
su disponibilidad inmediata, la posibilidad de reedición
permanente, la compra personalizada por capítulos o formando
un mismo libro a partir de varias obras diferentes, su lectura
interactiva, la gestión inteligente de su comercialización
que ofrece información sobre datos en tiempo real de
las ventas realizadas, lugar y hora de descarga, informe económico
de comisiones y pagos…
Aunque tiene muy pocos años de vida, el
ebook está experimentando un crecimiento vertiginoso
en muy poco tiempo, debido a todas estas cualidades que lo hacen
muy atractivo. Sin embargo no está exento de críticos
que ven en el ebook un peligro real para la cultura escrita,
representada por antonomasia, desde hace ya tiempo por el libro
impreso sobre papel. Pero los buenos aficionados al biblion,
al ”libro”, saben sin embargo, que el “libro”,
en un sentido estricto, tiene mas relación con el "texto"
que con la propia tecnología en la que se conserva. Libro,
según la definición de Real Academia Española,
es esa obra científica literaria o de cualquier otra
índole con extensión suficiente para formar volumen,
que puede aparecer impresa o en otro soporte. La Biblia es un
conjunto de “libros” que se escribió mucho
antes de que apareciera lo que hoy conocemos como libro impreso.
Mucho antes de que apareciera ese objeto familiar que habita
en nuestras bibliotecas, ya existían “libros”
de todo tipo, es decir obras escritas en diferentes soportes
como papiros, pergaminos, rollos,… Y lo que sería
terrible no es que llegara algún día en que dejaran
de existir libros, algo por otro lado impensable, sino que se
acabara con el propio hecho de escribir y leer, ya sea sobre
un libro o sobre cualquier otro soporte.
Un breve recorrido por los avatares que han seguido
algunos libros a lo largo de la historia, nos permitirá
comprender que lo que mas nos importa de ellos no es precisamente
el sitio en el que se escriben, sino el contenido que albergan.
En Uruk, la actual Warka de IRAK, una ciudad
estado Sumeria del 4.500 a.c. en el Cercano oriente de la antigua
Mesopotamia, dicen los arqueólogos, comenzó la
prehistoria de los libros. Allí se encontraron dos pequeñas
tablillas de arcilla de forma ovalada del cuarto milenio a.c.,
en las que aparecen grabadas unas sencillas incisiones, que
a decir de los expertos, representan uno de los primeros vestigios
de mensaje escrito sobre un soporte. En una de ellas, aparece
la figura de una cabra y en la otra la de una oveja. En ambas
hay grabado un pequeño signo representando el numero
10. “10 Cabras, 10 ovejas”, parecen decir. Se trata
de tablillas de no más de 6 cm de alto que podían
albergarse en la palma de la mano para ser transportadas, como
pequeños “cuadernos de notas”. Pero sabemos
que, ya en aquella época lejana, estamos hablando de
hace más de 3.000 años, existían libros
rudimentarios más importantes y extensos, escritos sobre
ese mismo tipo de soporte. Libros de tablillas que tenían
una información de tanto interés para sus pueblos,
que se conservaban y se almacenaban en grandes bibliotecas.
Bibliotecas como la de Ebla, una de las mas antiguas que se
conocen, en la que se han hallado más de 17.000 fragmentos
de tablillas, pertenecientes a unos 4.000 documentos diferentes.
O como la de Nínive, en la que también se encontraron
los restos de una enorme Biblioteca, la Biblioteca del Palacio
de Asurbanipal, en la que había nada menos que treinta
mil volúmenes en placas de arcilla. La leyenda de Gilmagesh,
una epopeya Babilónica del siglo XIX a.c., uno de los
libros mas antiguos que se conocen, apareció allí,
escrita en 19 tablillas de arcilla, hace casi 4.000 años.
En ella se narran la lucha de Gilmagesh, rey de la ciudad de
Uruk contra Kunisaba, un demonio usurpador. Como ya dijo Borges,
desde el origen de los tiempos, los hombres han fabulado y han
fijado lo que han visto con sus ojos o con su imaginación,
en los soportes más raros e increíbles: arcilla,
conchas, piedras, metal, tela, piel, papiro…. ¿Cómo
no entender así, que los lugares sobre los que se escriban
y se lean los libros en el futuro, seguirán cambiando
y evolucionando hacia formas cada vez mas nuevas y diferentes?
La Odisea de Homero probablemente se cantó
en las plazas públicas, se enseñó en las
escuelas para que fuera recordada por los alumnos, se escribió
también, sobre tablillas de arcilla y de madera. La división
de la Odisea en 24 Cantos, parece corresponder a los 24 rollos
en que se organizó cuando pasó a estar escrita
sobre libros rollados de papiro o pergamino. Gran parte de los
más de 70.000 volúmenes en forma de rollo, que
reunía la Biblioteca de Alejandría eran ediciones
diferentes de la Odisea. Zenódoto de Efeso, primer director
de la Biblioteca, dedicó gran parte de su trabajo a realizar
estudios y recensiones sobre ese libro. Posteriormente, el libro
de la Odisea, pasó a tener forma de códice manuscrito,
de libro encuadernado en páginas y con pastas duras,
de consulta más fácil que el rollo, mayor capacidad,
más cómodo para el trasporte y de mejor conservación
gracias a su encuadernación. Marcial, un poeta del siglo
I expresó de esta manera su admiración por la
llegada de los Códices:
¡Homero en páginas de pergamino¡
¡La ilíada y todas las aventuras
de Ulises, el enemigo del reino de Príamo¡
Todo encerrado en un trozo de piel
plegado en páginas de escaso tamaño.”
Dice en el Libro VIII de la Odisea: “los
Dioses tejen desdichas para que las futuras generaciones no
les falte algo que contar.” Mientras que la humanidad
tenga cosas que decir y que escribir, y haya quien las quiera
escuchar y leer, los libros seguirán existiendo, por
mucho que cambie su forma y su aspecto. Hoy disponemos ya de
ejemplares de La Odisea en ebook, accesibles en un instante
a cualquiera en el mundo que desee disfrutar, desde un ordenador,
de las heroicas aventuras de Ulises en su búsqueda de
Itaca.
El itinerario iniciático de Dante por
el infierno, el purgatorio y el asombroso encuentro con la bella
Beatriz, uno de los pasajes mas bellos de la Divina Comedia
de Dante, fue leído en el renacimiento en un soporte
bien distinto al del códice medieval. La invención
del papel, así como de la xilografía y la tinta,
debida a los chinos y la imprenta de tipos móviles, que
Johannes Gutemberg desarrolló e impulsó por toda
Europa, hizo posible no sólo una mejor reproductibilidad
de los libros, sino también la aparición de un
nuevo formato de libro, más pequeño y manejable,
que se podía llevar a todas partes, y leer en cualquier
situación. Maquiavelo gustaba de esos libros transportables,
que se pudieran disfrutar a cualquier hora y en cualquier sitio.
Petrarca odiaba esos caracteres diminutos propios del códice,
“el lector” – decía – “no
solo compra un libro, sino la ceguera que lo acompaña”.
Montaigne huía de una lectura empedernida como la que
provocaban esos códices llenos de glosas y comentarios
de los volúmenes medievales. El impresor italiano Aldo
Manuzio, editó y publico un nuevo género de libros,
de tamaño reducido, de diseño austero, a la vez
que elegante, práctico y funcional, y tuvo un verdadero
éxito entre sus contemporáneos. Puso además
las bases, de lo que más tarde se conocería como
el libro de bolsillo. Los pioneros de este nuevo concepto de
libro fueron los Penguin Book, editados a principios del siglo
XX. Sus colecciones de clásicos que incluían,
como no, a esos dos grandes de la historia de los libros, la
Odisea y la Divina Comedia, arrasaron los estantes de librerías,
kioskos y puestos callejeros de todo el mundo, desde Tailandia
a Sudamérica. Estos libro del pingüino, fueron,
por su forma de distribución extensiva, la mejor anticipación
de los modernos ebooks, presentes con un solo clic del ratón
en cualquier lugar del mundo. Según Mallarmé el
mundo existe para llegar a un libro. Pero también los
libros existen para llegar a todo el mundo. Hoy podemos encontrar
ejemplares de la Divina Comedia en formato electrónico
y existe en la actualidad un proyecto financiado por la UNESCO
en internet para conocer la Divina Comedia de forma virtual.
Se podrá visitar el infierno de manera virtual tal y
como la describió Dante, así como el purgatorio
y el paraíso.
Es curioso que la palabra “libro”,
que procede de la raiz latina “liber”, corteza de
árbol que se utilizó para escribir, tenga otras
derivaciones como la de libertad, por ejemplo. No esta mal la
coincidencia ya que ¿acaso no son los libros un valuarte
para la libertad de expresión y pensamiento? Lo importante
de los libros no es el soporte en el que se escriban ni el lugar
en el que se lean, sino que permanezcan siempre entre nosotros
que no se olviden, ni se destruyan, ni se lleguen a perder.
Platón en el año 387 a.c. sugiere eliminar partes
del texto de La Odisea que consideraba inconvenientes para lectores
inmaduros. En el año 35 a. C. Calígula, prohíbe
su difusión por considerar las ideas griegas sobre la
libertad, presentes en la Odisea, perniciosas para Roma. En
1318, ese libro imprescindible, de La Divina Comedia, fue quemado
a fuego lento en un París rendido a las ordenes de la
Santa inquisición, por considerarlo herético y
ultrajante para los dogmas eclesiásticos. Y dos siglos
más tarde, en 1581 se hicieron infinidad de hogueras
con él en la ciudad de Lisboa, también por los
mismos santos principios, y los mismos venerables jueces. Los
libros han cambiado en su forma y en su soporte y ello nunca
ha supuesto un peligro para su supervivencia. Sin embargo si
se han visto amenazados cuando la estulticia intelectual, la
ignorancia y el oscurantismo ha arremetido contra ellos.
Para Platón, lo intrínseco del
libro es su capacidad de circular, Kulindo, es decir dirigirse
de forma abierta y extensiva y en todas direcciones a sus lectores.
Un símil que quizás proviene de los libros escritos
en forma de rollos, como los que él mismo manejaba en
su época, que había que abrir y extender de forma
circular. Los diferentes soportes de escritura y los cambios
tecnológicos consiguientes, no han puesto nunca en peligro
la lectura ni la propia necesidad de leer. Muy al contrario,
la han mejorado y perfeccionado, haciendo que se haga cada vez
más diversa, más completa y más extensa,
consiguiendo, en definitiva, una mayor circulación. Nadie
puede acabar con esa capacidad de circular de la escritura mientras
haya personas que escriban, que expresen sus ideas mediante
las palabras y quieran que otros las lean, sea sobre el dispositivo
que sea. Y mientras nadie impida que los pensamientos se publiquen
y que las ideas circulen y que la inteligencia se exprese a
través de las palabras que habitan en los libros, sea
donde sea donde estén fijadas, los libros seguirán
existiendo. De modo que aunque se acabaran definitivamente esos
libros de papel impreso tan queridos de nuestras bibliotecas,
algo imposible y nada deseable, siempre existiría el
libro en sí mismo, es decir, el texto escrito como medio
de comunicar ideas de personas a personas.
“En la historia de la cultura, nunca nada
ha acabado con nada. En todo caso lo ha cambiado profundamente”,
afirmó Umberto Eco. Si con el libro se trata de que las
ideas circulen, el ebook, es un revolucionario dispositivo de
escritura que hará que los libros circulen más
y mejor y lleguen cada vez a más personas desde sitios
diferentes. El ebook no acabará con la cultura letrada,
ni con el libro impreso. Mas bien lo transformará, aún
no sabemos de que modo ni hacia donde, pero bien seguro que
de un modo radical y novedoso.
De lo muchos materiales del hombre, el mas asombroso
es sin duda el libro. Los demás son extensiones del cuerpo.
El microscopio, el telescopio son extensiones de la vista. El
teléfono es la extensión de la voz, Luego tenemos
el arado y la espada con extensiones de su brazo. Pero el libro
es otra cosa, el libro es una extensión de la memoria
y de la imaginación.
Jorge Luis borges. El libro.
Javier Ruiz Núñez