EL FINGIDOR Granada 2003  

 

Desde el primer Adán que vió la noche
Y el día y la figura de su mano fabularon los hombres y figuran
En piedra, o en metal o en pergamino
Cuanto vió la tierra o plasmaron el sueño
Aquí está su labor: la biblioteca.
Dicen que los volúmenes que abarca
Dejan atrás la urbe de los astros
O de la arena del desierto.

Jorge Luis Borges. Alejandria


Ebook: ¿se acabaron los libros?

El ebook (libro electrónico), es la versión digital de un libro impreso, que ha sido diseñada para su distribución y comercialización en internet. Se descarga automáticamente sobre nuestro ordenador personal, a través de un programa específico de lectura, y mediante un sistema de compra segura que respeta la confidencialidad de los datos y los derechos de autor. Su formato y diseño están pensados para su lectura desde la pantalla de un ordenador y posee una estructura flexible que permite insertar notas, subrayados, cambiar el tipo y tamaño de letra, la forma de las paginas…

Con objeto de proteger los derechos de autor, el ebook dispone de un sistema interno de encriptación informática, que permite la protección de los contenidos y evita su copia e impresión sin autorización de los propietarios. Además, este sistema garantiza al comprador que ha adquirido un ebook, unos determinados derechos de uso.

Un ebook hace posible disfrutar de una serie de propiedades que el libro en papel no permite. Algunas de ellas derivan de su fácil y cómoda distribución en internet, su bajo coste de producción, su alta portabilidad, permitiendo incluir múltiples obras en un solo ordenador, su disponibilidad inmediata, la posibilidad de reedición permanente, la compra personalizada por capítulos o formando un mismo libro a partir de varias obras diferentes, su lectura interactiva, la gestión inteligente de su comercialización que ofrece información sobre datos en tiempo real de las ventas realizadas, lugar y hora de descarga, informe económico de comisiones y pagos…

Aunque tiene muy pocos años de vida, el ebook está experimentando un crecimiento vertiginoso en muy poco tiempo, debido a todas estas cualidades que lo hacen muy atractivo. Sin embargo no está exento de críticos que ven en el ebook un peligro real para la cultura escrita, representada por antonomasia, desde hace ya tiempo por el libro impreso sobre papel. Pero los buenos aficionados al biblion, al ”libro”, saben sin embargo, que el “libro”, en un sentido estricto, tiene mas relación con el "texto" que con la propia tecnología en la que se conserva. Libro, según la definición de Real Academia Española, es esa obra científica literaria o de cualquier otra índole con extensión suficiente para formar volumen, que puede aparecer impresa o en otro soporte. La Biblia es un conjunto de “libros” que se escribió mucho antes de que apareciera lo que hoy conocemos como libro impreso. Mucho antes de que apareciera ese objeto familiar que habita en nuestras bibliotecas, ya existían “libros” de todo tipo, es decir obras escritas en diferentes soportes como papiros, pergaminos, rollos,… Y lo que sería terrible no es que llegara algún día en que dejaran de existir libros, algo por otro lado impensable, sino que se acabara con el propio hecho de escribir y leer, ya sea sobre un libro o sobre cualquier otro soporte.

Un breve recorrido por los avatares que han seguido algunos libros a lo largo de la historia, nos permitirá comprender que lo que mas nos importa de ellos no es precisamente el sitio en el que se escriben, sino el contenido que albergan.

En Uruk, la actual Warka de IRAK, una ciudad estado Sumeria del 4.500 a.c. en el Cercano oriente de la antigua Mesopotamia, dicen los arqueólogos, comenzó la prehistoria de los libros. Allí se encontraron dos pequeñas tablillas de arcilla de forma ovalada del cuarto milenio a.c., en las que aparecen grabadas unas sencillas incisiones, que a decir de los expertos, representan uno de los primeros vestigios de mensaje escrito sobre un soporte. En una de ellas, aparece la figura de una cabra y en la otra la de una oveja. En ambas hay grabado un pequeño signo representando el numero 10. “10 Cabras, 10 ovejas”, parecen decir. Se trata de tablillas de no más de 6 cm de alto que podían albergarse en la palma de la mano para ser transportadas, como pequeños “cuadernos de notas”. Pero sabemos que, ya en aquella época lejana, estamos hablando de hace más de 3.000 años, existían libros rudimentarios más importantes y extensos, escritos sobre ese mismo tipo de soporte. Libros de tablillas que tenían una información de tanto interés para sus pueblos, que se conservaban y se almacenaban en grandes bibliotecas. Bibliotecas como la de Ebla, una de las mas antiguas que se conocen, en la que se han hallado más de 17.000 fragmentos de tablillas, pertenecientes a unos 4.000 documentos diferentes. O como la de Nínive, en la que también se encontraron los restos de una enorme Biblioteca, la Biblioteca del Palacio de Asurbanipal, en la que había nada menos que treinta mil volúmenes en placas de arcilla. La leyenda de Gilmagesh, una epopeya Babilónica del siglo XIX a.c., uno de los libros mas antiguos que se conocen, apareció allí, escrita en 19 tablillas de arcilla, hace casi 4.000 años. En ella se narran la lucha de Gilmagesh, rey de la ciudad de Uruk contra Kunisaba, un demonio usurpador. Como ya dijo Borges, desde el origen de los tiempos, los hombres han fabulado y han fijado lo que han visto con sus ojos o con su imaginación, en los soportes más raros e increíbles: arcilla, conchas, piedras, metal, tela, piel, papiro…. ¿Cómo no entender así, que los lugares sobre los que se escriban y se lean los libros en el futuro, seguirán cambiando y evolucionando hacia formas cada vez mas nuevas y diferentes?

La Odisea de Homero probablemente se cantó en las plazas públicas, se enseñó en las escuelas para que fuera recordada por los alumnos, se escribió también, sobre tablillas de arcilla y de madera. La división de la Odisea en 24 Cantos, parece corresponder a los 24 rollos en que se organizó cuando pasó a estar escrita sobre libros rollados de papiro o pergamino. Gran parte de los más de 70.000 volúmenes en forma de rollo, que reunía la Biblioteca de Alejandría eran ediciones diferentes de la Odisea. Zenódoto de Efeso, primer director de la Biblioteca, dedicó gran parte de su trabajo a realizar estudios y recensiones sobre ese libro. Posteriormente, el libro de la Odisea, pasó a tener forma de códice manuscrito, de libro encuadernado en páginas y con pastas duras, de consulta más fácil que el rollo, mayor capacidad, más cómodo para el trasporte y de mejor conservación gracias a su encuadernación. Marcial, un poeta del siglo I expresó de esta manera su admiración por la llegada de los Códices:

¡Homero en páginas de pergamino¡
¡La ilíada y todas las aventuras
de Ulises, el enemigo del reino de Príamo¡
Todo encerrado en un trozo de piel
plegado en páginas de escaso tamaño.”

Dice en el Libro VIII de la Odisea: “los Dioses tejen desdichas para que las futuras generaciones no les falte algo que contar.” Mientras que la humanidad tenga cosas que decir y que escribir, y haya quien las quiera escuchar y leer, los libros seguirán existiendo, por mucho que cambie su forma y su aspecto. Hoy disponemos ya de ejemplares de La Odisea en ebook, accesibles en un instante a cualquiera en el mundo que desee disfrutar, desde un ordenador, de las heroicas aventuras de Ulises en su búsqueda de Itaca.

El itinerario iniciático de Dante por el infierno, el purgatorio y el asombroso encuentro con la bella Beatriz, uno de los pasajes mas bellos de la Divina Comedia de Dante, fue leído en el renacimiento en un soporte bien distinto al del códice medieval. La invención del papel, así como de la xilografía y la tinta, debida a los chinos y la imprenta de tipos móviles, que Johannes Gutemberg desarrolló e impulsó por toda Europa, hizo posible no sólo una mejor reproductibilidad de los libros, sino también la aparición de un nuevo formato de libro, más pequeño y manejable, que se podía llevar a todas partes, y leer en cualquier situación. Maquiavelo gustaba de esos libros transportables, que se pudieran disfrutar a cualquier hora y en cualquier sitio. Petrarca odiaba esos caracteres diminutos propios del códice, “el lector” – decía – “no solo compra un libro, sino la ceguera que lo acompaña”. Montaigne huía de una lectura empedernida como la que provocaban esos códices llenos de glosas y comentarios de los volúmenes medievales. El impresor italiano Aldo Manuzio, editó y publico un nuevo género de libros, de tamaño reducido, de diseño austero, a la vez que elegante, práctico y funcional, y tuvo un verdadero éxito entre sus contemporáneos. Puso además las bases, de lo que más tarde se conocería como el libro de bolsillo. Los pioneros de este nuevo concepto de libro fueron los Penguin Book, editados a principios del siglo XX. Sus colecciones de clásicos que incluían, como no, a esos dos grandes de la historia de los libros, la Odisea y la Divina Comedia, arrasaron los estantes de librerías, kioskos y puestos callejeros de todo el mundo, desde Tailandia a Sudamérica. Estos libro del pingüino, fueron, por su forma de distribución extensiva, la mejor anticipación de los modernos ebooks, presentes con un solo clic del ratón en cualquier lugar del mundo. Según Mallarmé el mundo existe para llegar a un libro. Pero también los libros existen para llegar a todo el mundo. Hoy podemos encontrar ejemplares de la Divina Comedia en formato electrónico y existe en la actualidad un proyecto financiado por la UNESCO en internet para conocer la Divina Comedia de forma virtual. Se podrá visitar el infierno de manera virtual tal y como la describió Dante, así como el purgatorio y el paraíso.

Es curioso que la palabra “libro”, que procede de la raiz latina “liber”, corteza de árbol que se utilizó para escribir, tenga otras derivaciones como la de libertad, por ejemplo. No esta mal la coincidencia ya que ¿acaso no son los libros un valuarte para la libertad de expresión y pensamiento? Lo importante de los libros no es el soporte en el que se escriban ni el lugar en el que se lean, sino que permanezcan siempre entre nosotros que no se olviden, ni se destruyan, ni se lleguen a perder. Platón en el año 387 a.c. sugiere eliminar partes del texto de La Odisea que consideraba inconvenientes para lectores inmaduros. En el año 35 a. C. Calígula, prohíbe su difusión por considerar las ideas griegas sobre la libertad, presentes en la Odisea, perniciosas para Roma. En 1318, ese libro imprescindible, de La Divina Comedia, fue quemado a fuego lento en un París rendido a las ordenes de la Santa inquisición, por considerarlo herético y ultrajante para los dogmas eclesiásticos. Y dos siglos más tarde, en 1581 se hicieron infinidad de hogueras con él en la ciudad de Lisboa, también por los mismos santos principios, y los mismos venerables jueces. Los libros han cambiado en su forma y en su soporte y ello nunca ha supuesto un peligro para su supervivencia. Sin embargo si se han visto amenazados cuando la estulticia intelectual, la ignorancia y el oscurantismo ha arremetido contra ellos.

Para Platón, lo intrínseco del libro es su capacidad de circular, Kulindo, es decir dirigirse de forma abierta y extensiva y en todas direcciones a sus lectores. Un símil que quizás proviene de los libros escritos en forma de rollos, como los que él mismo manejaba en su época, que había que abrir y extender de forma circular. Los diferentes soportes de escritura y los cambios tecnológicos consiguientes, no han puesto nunca en peligro la lectura ni la propia necesidad de leer. Muy al contrario, la han mejorado y perfeccionado, haciendo que se haga cada vez más diversa, más completa y más extensa, consiguiendo, en definitiva, una mayor circulación. Nadie puede acabar con esa capacidad de circular de la escritura mientras haya personas que escriban, que expresen sus ideas mediante las palabras y quieran que otros las lean, sea sobre el dispositivo que sea. Y mientras nadie impida que los pensamientos se publiquen y que las ideas circulen y que la inteligencia se exprese a través de las palabras que habitan en los libros, sea donde sea donde estén fijadas, los libros seguirán existiendo. De modo que aunque se acabaran definitivamente esos libros de papel impreso tan queridos de nuestras bibliotecas, algo imposible y nada deseable, siempre existiría el libro en sí mismo, es decir, el texto escrito como medio de comunicar ideas de personas a personas.

“En la historia de la cultura, nunca nada ha acabado con nada. En todo caso lo ha cambiado profundamente”, afirmó Umberto Eco. Si con el libro se trata de que las ideas circulen, el ebook, es un revolucionario dispositivo de escritura que hará que los libros circulen más y mejor y lleguen cada vez a más personas desde sitios diferentes. El ebook no acabará con la cultura letrada, ni con el libro impreso. Mas bien lo transformará, aún no sabemos de que modo ni hacia donde, pero bien seguro que de un modo radical y novedoso.

De lo muchos materiales del hombre, el mas asombroso es sin duda el libro. Los demás son extensiones del cuerpo. El microscopio, el telescopio son extensiones de la vista. El teléfono es la extensión de la voz, Luego tenemos el arado y la espada con extensiones de su brazo. Pero el libro es otra cosa, el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación.

Jorge Luis borges. El libro.

 

Javier Ruiz Núñez

 

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