| LA
OPINIÓN DE GRANADA Abril 2005
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Artesanas
Practican oficios ancestrales, que se remontan
a miles de años de historia: joyería, cerámica,
grabados, marroquinería, elaboración de velas
y perfumes, patchwork. Conocen a fondo los materiales que trabajan,
el cuero, el barro, el vidrio o el estaño, y comprenden
bien sus cualidades y sus propiedades. Trabajan desde la soledad
de sus talleres y lo hacen con las manos, poniendo toda su técnica
y habilidades al servicio de una pasión, la creación
artística de un objeto en el que vierten todas sus emociones,
como una criatura nueva a la que ven nacer cada vez, por eso
los objetos que fabrican, no son mera mercancía, sino
algo mucho más valioso. Explotan su imaginación
y han logrado, tras muchos años de derrochar inteligencia,
hacer hablar a sus manos, de un modo cada vez más bello
e inusitado.
Estudian; buscan en las fuentes, investigan,
conocen, como nadie, cada uno de los utensilios que manejan,
sus técnicas y aplicaciones y el modo de extraer de ellas,
un grado mayor de belleza cada vez y en ocasiones lo hacen con
ayudantes a los que ha sido preciso enseñar y aleccionar
de modo gradual y paciente. Crean; por eso su arte no solo está
destinado a la comercialización, sino que su objetivo
es más excelso: el puro gozo estético, el placer
que supone la contemplación de la materia prima trabajada
con mimo y artificio. Innovan; y eso supone que inventan cada
día nuevas fórmulas. Están al día
por si aparece un nuevo material conveniente, un utensilio más
adaptable a las nuevas necesidades. Saben que un descubrimiento,
como un nuevo tipo de tinte o una nueva pasta de papel, puede
transformar por completo su trabajo y obligarles a renovar su
quehacer. Miran al pasado pero lo hacen no como erráticas,
sino alertas al cambio, con los ojos mirando al futuro.
A pesar de todas las adversidades a las que se
ve sometido su oficio, de los numerosos obstáculos y
barreras que tienen que vencer para soportar su profesión,
ellas disfrutan con lo que hacen, por eso el arte que practican,
las enaltece. No es solo el medio que les da de comer, sino
también algo que las hace crecer y las embellece. En
los pasados días, se han reunido en el Palacio de los
Córdova un grupo de treinta artesanas, para intercambiar
sus experiencias, difundir su trabajo y conocer a sus colegas.
La mayoría de ellas trabajan aisladas, por lo que el
encuentro tiene mucho de fiesta y de convivencia. La IV Feria
“Artesanas Andaluzas”, una exposición gratuita
a la que han acudido miles de personas, ha sido organizada por
la Asociación Granadina Empresarial de Mujeres Artesanas
con el apoyo del Centro Albayzin, la Junta de Andalucía
y el Ayuntamiento de Granada. Ha sido un encuentro pacífico
y juvenil, de contaminación cultural, de tolerancia y
mestizaje, de conocimiento mutuo y respeto hacia el otro y su
cultura, un lugar donde adquirir batiks o perfumes orientales,
al son del flamenco “intoxicado” con ritmos árabes,
egipcios o sefardís.
Javier Ruiz Núñez