LA OPINIÓN DE GRANADA Junio 2005  

 

Pinter

Un viejo verso de los Upanisad proclama "que todos los seres vivos se vean libres de sufrimiento". Recientemente se ha celebrado el día de los Derechos Humanos. Es un acontecimiento de suma importancia. El Discurso del Premio Nobel de literatura de este año, fue una recia llamada en ese sentido. Harold Pinter denunció en su discurso los "crímenes sistemáticos" que se perpetran en nombre de la democracia y la libertad. Además de los crímenes en Irak, denunció actuaciones criminales de Estados Unidos en Indonesia, Grecia, Uruguay, Brasil, Paraguay, Haití, Turquía, Filipinas, Guatemala, El Salvador y Chile. En estos países hubo cientos de miles de muertos. "¿Los hubo realmente? ¿Son atribuibles a la política exterior de Estados Unidos? La respuesta es sí".

Pinter denunció, no solo la constante infracción de los derechos humanos por parte de Estados Unidos, sino la manipulación lingüística, con la que se llevan a cabo esos abusos. Expresiones como “intervención humanitaria”, “mundo civilizado”, “eje del mal”, “pueblos amantes de la libertad”, o esa de Bush de "en nombre de todos los pueblos amantes de la libertad vamos a seguir la lucha contra el terrorismo”, denotan una corrupción lingüística destructiva. Son frases utilizadas con normalidad, para justificar las actuaciones más bárbaras. Frases que están contagiadas de una hipocresía extraordinaria. Para Harold Pinter, los crímenes cometidos por Estados Unidos no solo fueron "sistemáticos, constantes, infames y despiadados", sino que además han sido acompañados de una espléndida operación de maquillaje. "Washington se hace pasar por defensor de las bondades universales", cuando en realidad, "la invasión a Irak fue un acto de bandidos, un acto de terrorismo de Estado abierto, que demostró el desprecio absoluto por el principio del derecho internacional". "En realidad es justificar un acto simplemente autoritario para controlar y mantener el poder. Y la cuestión de destruir seres humanos, mientras eso sucede, parece ser irrelevante."

Pinter reclamó, en su discurso, un juicio contra el presidente estadounidense, George W. Bush, y contra el primer ministro británico, Tony Blair, ante la Corte Penal Internacional en La Haya por todos los crímenes de guerra cometidos en la invasión a Irak. En una entrevista realizada hace unos años, contó el impacto que le produjo su estancia en Serbia, en el momento de los bombardeos. "Durante el bombardeo de Serbia, hace dos años, había un mercado en una aldea llamada Nis. Yo he sido testigo presencial de este hecho. Una mujer estaba sentada con su hijo de cinco años en un banco del mercado, comiéndose un bocadillo. Y de la nada, empezaron a caer bombas, bombas estadounidenses. El mercado se convirtió en un caos. Unas 40 ó 50 personas murieron. Esta mujer buscó a su hija que había salido disparada de sus brazos. Encontró la cabeza de la niña en la alcantarilla. Pero el primer ministro Blair y el expresidente Clinton nunca reconocerían la cabeza de esa niña. De hecho, la muerte y el que se le hubiese arrancado la cabeza a la niña sería totalmente irrelevante para esa gente. Sostengo, y realmente lo creo, que Clinton y Blair deberían ser procesados por crímenes de guerra. Porque no sólo lo hicieron ilegal, ilegítimamente –en mi opinión, inmoralmente– sino que lo justificaron como “intervención humanitaria”. Y ya hemos tenido bastante de esas sandeces.

Javier Ruiz Núñez

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